ItalianoHrvatskiEnglishFrançaisDeutchEspañolPortuguesePo PolskuSlovakia     

 

Mayo

Cuando decimos que “el ángel del Señor, anunció a María…” debemos ver  con los ojos de  la fe aquella luminosidad, aquella luz que ha entrado en la casita de María e imaginarla  a Ella que turbada escucha este anuncio y dice su “sí”... Elvira-maggio.jpg
Lo que ha sucedido en Ella sucede también hoy dentro de nosotros: comencemos con mucho entusiasmo,  con mucha alegría y mucho amor a recitar bien el Rosario desde lo más profundo. Este año cada día del mes de mayo debe florecer con una novedad, así como  la naturaleza  cambia y se transforman en belleza, en alegría. Todos los días debe  abrirse  una flor cada vez más bonita, más luminosa, siempre más perfumada. Probemos  rezar el Rosario con el corazón: hay tanta gente que espera,  debemos  aliviar a toda la humanidad a través de la oración.
Aprendamos a rezar como enamorados: es el amor, la ternura y el asombro que la Virgen quiere ver dentro de nosotros.  Somos afortunados porque podemos vivir estos momentos de fe, de amor, de esperanza y de alegría.
Con el primer Rosario renacemos cada día gracias al amor de María. Mientras nosotros rezamos el Rosario, Ella nos da a luz para vivir como Jesús quiere.
La Virgen ha dicho aquel “sí”, Ella ha dado su  espuesta en silencio: nadie lo sabía, nadie la veía. Qué hermoso cuando no se hacen las cosas para hacerse ver: las cosas de Dios nacen en el silencio. Las cosas grandes, las cosas importantes, las cosas útiles para  la vida y la eternidad no se sienten, no hacen ruido.
Vivamos con María este mes, con simplicidad, en la humildad, en la alegría, con una sonrisa,  esa sonrisa que puede alegrar a quien está triste en ese momento. Dispongámonos a hacer bien las cosas pequeñas. Debemos entregarnos a nosotros mismos en las cosas pequeñas, en todo lo pequeño, que parece sin valor, porque el valor somos nosotros, es nuestro amor  el que da valor a las cosas. Son las pequeñas cosas  las  que luego te hacen ver las grandes,  para llegar a  vivir aquellas “grandes cosas” que el Señor quiere hacernos compartir con Él.
Entonces, comencemos con entusiasmo el mes de mayo,  el  mes de las flores, el  mes del esplendor de María...
Quién sabe cuántos milagros, cuántas gracias concederá la Virgen en este mes a la humanidad, a nosotros, a  nuestras  familias. Creamos, porque la Virgen es fiel.
En este mes debemos tenerle un amor especial a la Virgen, mirarla con ternura.  Sonriendo y contemplando sus ojos, nos encontraremos  en su Luz.

Imprimir esta páginaImprimir esta página