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¡Felices Pascuas!

   
 

     Santa Pascua 2012

 
     


Cada día me siento más feliz de existir, de haber nacido, y todavía más contenta porque el Señor hizo que no tenga que preocuparme por mí.
Jamás en la vida tuve mucho tiempo para pensar en mí, en cómo estaba, si me sentía feliz o triste, si era buena o mala. Siempre tuve que preocuparme por los demás, y me di cuenta de que ellos han sido mi promoción humana, cristiana y religiosa. Estoy casada felizmente, desde hace muchos años, con el Hijo del “carpintero de Nazareth”, caminando con Él, en una novedad permanente de vida y alegría, descubro, cada día más, que servir es reinar.
No existe un reino más fascinante, más grande, más estupendo, más rico que el corazón del hombre.
Estar al servicio del corazón paterno de Dios para servir al hombre es verdaderamente experimentar el privilegio de reinar. Les voy a revelar un secreto para reinar, para vencer el agotamiento, el cansancio, la depresión, el miedo: miremos a nuestro alrededor y démosle la mano a alguien que esté sufriendo más que nosotros. Es un gran don tener a los pobres entre nosotros, y cuando digo “pobre” pienso en tu padre, en tu marido, en tu esposa, en tu hermano, para poder ir más allá de nuestros límites, para superar el umbral de nuestro cansancio. Es viviendo la experiencia concreta que "quien pierde la vida, la encuentra".
Con frecuencia les digo a los chicos de la Comunidad, a mis colaboradores y a los amigos, que ni siquiera nuestro pecado nos debe impedir amar. A veces nos sentimos paralizados, pobres, incapaces, porque contemplamos nuestras heridas, damos vueltas sobre nosotros mismos; probemos en cambio, ponernos delante del Señor con nuestra verdad para que nos libre del peso de nuestros pecados y nos mande al mundo como apóstoles para anunciar Su Resurrección.
El mundo espera, ayer como hoy, el anuncio pascual de la esperanza, la alegría de saber que la muerte ha sido derrotada para siempre, que un hombre libremente se ha entregado y pagó el rescate por todos. Dios espera hoy nuestro “sí” para que el eco de este anuncio alcance a todos, pobres y ricos, profesores y analfabetos, buenos y malos, hombres, mujeres y niños…
No importa quién hayas sido hasta ahora, tu pasado, tus pecados... Hoy Dios te da la posibilidad de cambiar para ser nuevo y libre. Les digo esto como testimonio de una mujer que contempla desde hace años la fuerza potente, silenciosa y luminosa de la resurrección de Cristo que continúa hoy liberando de la muerte a los jóvenes, a las familias, a los niños... que continúa sanando enfermos, dando la vista de la fe a los ciegos, devolviendo la confianza a quien la había perdido. Jesús nos invita a experimentar la resurrección para convertirnos en portadores de esperanza, para ser faros de luz en el mundo, para que Él sea más visible, más concreto, más presente sobre la Tierra a través de nuestra vida, nuestra llamada, nuestro sí.
María, Estrella de la Mañana, que contempló con el corazón lleno de alegría la aurora luminosa de la mañana pascual, nos ayude a descubrir en nuestros ojos y en los de los hermanos el valor resplandeciente de la Resurrección de Su Hijo.


¡Felices Pascuas!

      
   

 

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