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Febrero

       La vida es muy bella y yo estoy muy contenta de existir. Primero que nada gracias a mi madre y a mi padre porque me permitieron vivir y luego agradezco a todos porque no estoy sola: alrededor mío está la vida preciosa de muchas personas. . .¡ todos  creados y amados! Sepan que la vida sólo hay  que recibirla, recibirla y amarla. A veces no sonreímos más porque pensamos que no nos quieren. ¡No es verdad! ¡Sobre nosotros y para nosotros hay un Amor inmenso y fiel! ¡Abre la puerta ahora para dejar entrar la luz, para que la puedas ver! Déjala pasar aún en los espacios más íntimos y en  cierto momento el rayo de luz se hará camino para decirte también a ti, que te sientes rechazado: ¡te amo, te amo hasta la locura!  Es un regalo que nos hace  Quien nos creó: sólo abrámosle la puerta. Debemos acogerlo, decirle: “Sí, así sea.” Y cuando  estamos llenos de amor,  también estamos colmados de felicidad y nos viene el deseo de darle alegría a todos, de “arremangarnos” y servir a la vida.
  
  ¡Pero primero aprendamos a servirnos a nosotros mismos! Antes de salir de casa sonríe a tu vida  y deja que esa sonrisa te ponga un rostro nuevo, un rostro sereno, un rostro de paz y de gratitud por todo lo que te dio el Señor. Recién entonces “entrarás” en la vida, serás capaz de entregarte, de servir también a los demás, de devolver el Amor recibido.  Es la “ley” del Amor: si no lo das, no lo reconoces, no te das cuenta de lo que estás recibiendo y empiezas a pensar alguna manera para encontrarlo, lo buscas quién sabe dónde, mendigando afecto, comprensión, estima ¡pero es   dependencia y egoísmo, la muerte del corazón!
       Cuando estamos un poco amargados y cerrados es porque no estamos amando y no estamos sirviendo: allí esta la raíz de la tristeza. Es una experiencia que todos hicimos, ¡pero hoy podemos elegir porque conocimos la alegría verdadera, la esperanza, el bien, la entrega!  A veces parece que todo se  desvanece, que fue como un sueño pero no es así.  Nacimos para amar, no para mendigar amor, y experimentamos que El que nos creó, nos da Amor sin medida: Él es la fuente inagotable de la Vida. Demos estos pasos de verdad y coraje. El Señor hace grandes cosas: las hizo y las hará, para nosotros y para todos los que le abran las puertas del corazón.
        El “secreto” es la confianza en Él, la fe, que como dice Jesús, hace mover montañas. ¡La fe segura que es bien, es fuerza,  libertad, amor,  servicio, es asombro. . .es  vida!

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