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Octubre

             La primera vocación del misionero es  “repetir” a Jesús.
Él  ha sido  el verdadero, el gran misionero del Padre: se ha molestado, ha dejado su naturaleza divina y se  revistió de nuestra pobre naturaleza humana sufriendo exactamente igual a nosotros el sueño, el hambre, la persecución, las humillaciones…
             Jesús de Nazaret es la fuente del Amor y la Vida en que nosotros creemos. Él  se ha entregado por nosotros  con libertad, con alegría, con coraje, con mucho Amor.
 Gracias a Él nosotros ahora nos podemos alimentar con su vida para entregar  la nuestra a todos los que nos  encontremos.
             Todos estamos llamados a vivir la misión, el fascinante viaje de salir de nosotros mismos, de darse uno mismo por Amor. Hay quienes  piensan que ser misioneros  es  partir hacia tierras lejanas para ayudar a los más pobres.  En realidad, si lo vemos así  es sólo una excusa; nos mentimos a nosotros mismos y a los demás; permanecemos en el mismo lugar, encerrados  en nuestros egoísmos, en nuestros miedos, en nuestros pensamientos. Entonces  hacemos el bien sólo  si  tenemos a  cambio una gratificación personal, pero esto es un gran fracaso,  estamos desvalorizando todos los dones que Dios nos ha dado, disminuye nuestra humanidad.
            En cambio, ayudemos  a nuestro prójimo preocupándonos no solo de lo que hacemos, sino sobretodo de lo que somos. Ser misioneros significa entrar en nosotros mismos, descubrir nuestra vida, vivirla en plenitud y donarla con Amor y por Amor. Entregarla  con ternura, con paciencia, con alegría, con coraje, con entusiasmo y con la certeza en el corazón de  que así encontraremos  otras vidas plenas, cien, mil… porque lo ha prometido Jesús.
El hombre  no es capaz de este amor gratuito y desinteresado sólo contando con sus propias fuerzas,  por eso que ser verdaderos misioneros significa “tener callos en las rodillas”, poner en el  centro de la propia existencia la oración, el diálogo con Jesús.
           Queremos ser misioneros que  se confían  ellos y  sus obras a la Virgen María : Ella  ha sabido formar y educar , amar y servir, proteger y defender a Su Hijo Jesús, el primero y verdadero Misionero. A Ella, Reina de las Misiones,  le pedimos que interceda por nuestra Madre Iglesia y por su misión universal en el mundo de hoy.

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