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Agosto

Jóvenes sedientos de belleza, de bondad, de verdad, de la vida.

      Les doy gracias a ustedes, los jóvenes, porque creen y buscan respuestas auténticas y concretas a las preguntas que surgen en su corazón.

¡Gracias a todos los que no se dejan vencer por las ilusiones, los engaños, las banalidades de un mundo envejecido y sumergido en luchas de poder y de ambiciones para alcanzar objetivos limitados y fugaces!

Las respuestas de los jóvenes deberían llevarnos  a los educadores, a los padres, a todo el que esté interesado en  ellos,  a recorrer un camino marcado por la coherencia entre el pensar, el hablar y el actuar, siguiendo los valores éticos y religiosos que la voz de nuestra conciencia nos recuerda cada vez que hacemos una elección libre e inteligente.

Junto a ustedes miles y miles de jóvenes están dispuestos a fijar la mirada en el azul intenso y luminoso que nos invita a creer que la esperanza es constante, fuerte y viva dentro nuestro.

Los bloqueos  personales, las agresiones recibidas, las frustraciones, las humillaciones de la  infancia o de la juventud, los complejos  por el  físico, la indiferencia de quien está a tu lado, el mutismo de quien debería dialogar contigo, todo esto no puede y no debe perjudicarte más.

Observa tu vida con la ayuda del  cristal sin sombras que es la Palabra de Dios.

¡El Verbo hecho vida,  Jesús de Nazaret, es la auténtica, única, eficaz y  real respuesta a tus deseos, a tus sueños, a tus ganas de  hacer concreta  tu vida  con gestos de amor, de caridad y de  entrega !

Este hombre de Nazaret es el único modelo; Él nos enseña y pone en nosotros la alegría de perdonar una y otra vez a todos los  que de alguna manera   nos han herido la memoria, la infancia, usado nuestra  adolescencia, haciéndonos vivir mal nuestra madurez.

El mal recibido no debe y no puede  instalarse  en nosotros al punto de  volvernos vengativos, violentos,  enojados,  porque dentro nuestro, si verdaderamente hemos encontrado y adherido a Jesús,  corre una savia nueva, humana y divina, que nos invita al perdón, a la misericordia, a la paz.

¡Joven, recuerda  que puedes ser pionero de una nueva sociedad  en la que todos vivirán  en el bien, en la riqueza espiritual y la solidaridad!

Busca  el tiempo y el lugar para  hablar a corazón abierto y fiel con el Dios que, para encontrarte, mirarte en los ojos y abrazarte, se hizo  hombre, semejante a ti, para compartir tu historia de alegría y de dolor, para hacerte feliz.

Nosotros buscamos la luz y la luz es Jesús. ¡Cuanta gente vive una guerra entre su mente y su corazón: la paz es Jesús, Él es el príncipe de la paz!

Como Comunidad queremos decirles que  no se ilusionen más, no esperen de las tinieblas de este mundo la respuesta que los sacie ¡no es posible! Se los dice una pobre, débil mujer, que el Señor ha llamado  para  mostrar las llagas más profundas de los jóvenes.

          Ellos, que han buscado por todos lados, hasta ensuciarse el corazón y la vida en el pecado, nos dicen que no hay vida fuera de Cristo.

          Hoy  estos  jóvenes son  como un cartel indicador para ustedes: quien  se sienta sin paz, el que no encuentre la alegría, esté confundido, no logre perdonar, que  tome el camino hacia Jesús de Nazaret. Él no es una idea, una religión, una teología para estudiar y luego contarla a los demás, sino que es una persona viva para encontrar. Tenemos la fe puesta en  que encontrando a Jesús, tu vida se transforma día tras día.

 

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