ItalianoHrvatskiEnglishFrançaisDeutchEspañolPortuguesePo PolskuSlovakia     

 

Fiesta en Cuneo

Queridísimos todos:
                          Queremos contarles algo de la fiesta de cumpleaños de Madre Elvira: ¡¡FUE SUPER LINDA!!
Cuando entró al estadio estaba todo oscuro, cada uno tenía una vela en la  mano y el coro, guiado por el maestro Claudio, comenzó a cantar una canción que algunos chicos de “Sora” le habían dedicado este verano, y que a ella le gusta mucho.
En fin, hemos tratado de hacerle sentir todo nuestro amor: las velas, el piano, el violín, las chicas que danzaban; Luciano,  su hermano, que cantaba como solista y p.Stefano que,  acompañado por las primeras notas de la canción, le dedicó un saludo que venía desde el corazón.
Nuestra Madre se conmovió mucho y quedó sin palabras.
En la Homilía de la Santa Misa  p.Stefano dijo: “Madre Elvira es el corazón y cuando se conmueve el corazón todo el cuerpo se conmueve”.
Y era  verdad: lloraba ella y llorábamos todos…de alegría, de asombro, de gratitud.
Pero después de la conmoción llega la alegría y fue una verdadera explosión de fiesta y de colores cuando todo el estadio, moviendo los pañuelos de colores cantaba al ritmo de vals, de  rock, blues, bossa nova: “¡¡Auguri a te, auguri a te, por tu vida con nosotros, Madre te queremos mucho con todo el corazón, felicidades a ti!!” (con las notas de “Oh when the Saints go Marchin in”!).
Con los cambios de ritmo, chicos y chicas de todas las naciones presentes en la Comunidad, con la bandera de su país,  le han deseado feliz cumpleaños en su idioma,  en nombre de todas las fraternidades dispersas en el mundo.
La Santa Misa fue concelebrada por  muchos  sacerdotes y enriquecida por los cantos del coro en latín.
Antes de las ofrendas, el coro cantó “Suscipe” (Acepta) y todos los hermanos y hermanas consagrados  fuimos al altar junto a nuestra madre para ofrecer nuestra vida a Dios  Padre y para entregarle  lo que somos y tenemos para que Él disponga como quiera.
En ese momento nuestro pensamiento se dirigió a todos ustedes, hermanos y hermanas misioneros, y al milagro de la vida  entregada a los pequeños.
Luego de una tarde de espectáculos, danzas, canciones de los amigos, de los chicos, de las chicas, de la oficina de Casa Madre, de las hermanas, la fiesta concluyó con la infaltable torta… ¡esta vez eran 53 y cada una llevaba el nombre de una fraternidad!
Fue una jornada plena y al regresar a casa agradecimos a la Virgen el privilegio de  formar  parte de una obra grandiosa y porque nos ha dado ¡una Madre… única y especial!

Palabras de Madre Elvira...

Ver fotos...

Imprimir esta páginaImprimir esta página