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NEWS DE VILLA EL SALVADOR

Queridísimos todos, van algunas noticias de la misión de Villa Salvador, Perú. Apenas terminaron las fiestas de la Navidad ¡y como todos los años, estuvo lleno de vida! Un período de “chocolatadas”, como dicen aquí, de gente que viene a traer juguetes, pan dulce y chocolate para nuestros niños. Este año pedimos a nuestros amigos y a la gente que quería venir, que no trajeran juguetes sino cosas útiles, como pañales, leche, alimentos. Y así fue ¡no pensábamos que todos lo tomarían tan en serio! La gente que venía quedaba conmovida por nuestros niños, por nuestro estilo de vida y pasaba la voz a otros, así, durante todo el mes de diciembre fue un ida y vuelta continuo de gente que venía, algunos sólo vaciaban el auto en la puerta, nos saludaban y se iban. ¡Otra vez la Providencia nos dejó con la boca abierta! Fue muy bello porque pudimos compartir con otra gente lo que habíamos recibido. En la vigilia de Navidad fuimos a lo de nuestros vecinos con alimentos y pan dulces, también a una querida amiga que trabaja en el hospital, donde habían organizado un “compartir” para jóvenes prostitutas madres; llenamos las pobres canastas que el padre Simón siempre deja, durante todo el tiempo de Adviento, en la entrada de la Iglesia para después darle a los más necesitados. Después fuimos a una casa “hogar” de niños que abrieron hace poco y queda cerca de casa: cargamos el auto con Providencia y fuimos. Fue muy bello ver sus caras cuando descubrieron que entre la Providencia también había pavo, que es una tradición especial para ellos en el día de Navidad ¡estaban felices! Este período también fue rico en sorpresas para algunos niños: algunos volvieron con sus familias y Bruno, uno de nuestros niños más grandecitos y que había llegado con dos semanas de vida, a los tres años encontró finalmente una familia adoptiva. Es bellísimo ver cómo esperan el momento del encuentro con gran alegría, con qué confianza llaman papá y mamá a dos personas que todavía no conocen pero de las que ya esperan mucho. Mientras algunos van, otros vienen: llegó Sara, de un mes, Alejandra de quince días, Flavio de un año y diez meses y Stefano de un año y siete meses, otros rostros y otras vidas que se integrarán al resto de la tribu que nos confió el Señor. Agradecemos al Señor y a ti, queridísima Madre Elvira, por el gran don de poder estar en la Misión, para aprender cada día a amar y servir: amar y servir la vida, a los más pequeños y a las hermanas con las que vivimos. La vida es bella…. ¡y la vida en la Misión es más bella aún!! ¡Gracias y un abrazo de toda la banda de Villa El Salvador!


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