"20 AÑOS de Mujeres"
El sábado 7 y domingo 8 se realizó un encuentro para festejar los 20 años de la primera fraternidad femenina en Savigliano (CN). Nos reunimos de todas las fraternidades italianas y algunas representantes de las casas del exterior. Veníamos un poco de todas las distintas realidades comunitarias: la que había entrado hacía pocos días, la que hacía 20 años que estaba, consagradas, es
posas, misioneras, quien simplemente está en el camino de ser mujer. También se unieron las primeras chicas –hoy mujeres, esposas, madres - con las que se inició la presencia femenina en la Comunidad. El sábado comenzó con una peregrinación hacia el Santuario de la Virgen de la Salud, en Savigliano. Una bella peregrinación de una hora y media rezando el Rosario continuado frente a un día frío pero límpido. Fuimos a decirle a María un gran “gracias” por habernos llevado a las puertas de la Comunidad. Padre Stefano celebró la Santa Misa en el interior del Santuario y para alegría de todas nosotras, se unió Madre Elvira. Al final, todas, más de doscientas mujeres, nos arrodillamos delante de la Virgen para encomendarnos a su protección con una oración simple y agradecerle estos 20 años de camino juntas. Luego regresamos a la Fraternidad de Savigliano para un buen almuerzo ofrecido por la Providencia y preparado con amor por las chicas de la fraternidad. Todas, en fila, pasamos por la pequeña capilla de la Fraternidad para agradecer a Jesús el haber recibido a las primeras chicas. A la tarde fuimos todas a la Casa de Formación, en Pagno (CN) para pasar una tarde de oración y testimonios junto a Madre Elvira y las Hermanas Misioneras de la Resurrección. Rezamos juntas la Coronilla de la Divina Misericordia y vivimos un momento conmovedor y sincero de agradecimiento espontáneo frente a la Eucaristía. Las tres primeras chicas entradas en la Comunidad hace 20 años, Rita, Cinzia y Alice, testimoniaron, con lágrimas de emoción, como comenzó nuestra presencia en la Comunidad Cenacolo. Ninguna se hubiera imaginado que ese pequeño “sí” pronunciado entonces al proyecto de Madre Elvira, podría ser motivo de renacimiento y salvación para tantas otras chicas heridas, permitiendo que muchas jóvenes, en busca de su propio rostro, encuentren su identidad de mujer. Los testimonios fueron vividos con mucha alegría, también por Madre Elvira siempre presente y sonriente; como buenas mujeres, después estuvimos charlando animadamente frente a una rica pizza, preparada y servida por los hermanos consagrados. Después fuimos todas al primer sábado del mes en la fraternidad de Envíe,
para la noche mensual de oración y de alegría que nos une a muchos jóvenes de las cercanías que vienen a rezar con nosotros. En la adoración y en la Santa Misa nos dejamos guiar por la fe de María, la Inmaculada Concepción. El domingo a la mañana nos encontramos de nuevo en Envie. Recibimos a Madre Elvira con una canción sobre la mujer compuesta especialmente, para agradecerle habernos recibido, educado y amado también a nosotras. Padre Stefano dijo algunas palabras sobre nuestro ser mujer, rezamos el Santo Rosario y celebramos la Santa Misa. Chiara Peyron, amiga de la Comunidad de los primeros tiempos, dio su testimonio, ya que había estado en Roma hacía unas semanas para un seminario sobre la mujer, durante el cual había tenido la oportunidad de saludar al Papa Francisco llevándole saludos de la Comunidad y de Madre Elvira. Al finalizar el almuerzo, tuvimos un momento tranquilo para compartir con las hermanas de las otras casas. A la tarde, un grupo de chicas y luego las hermanas prepararon algunas canciones y danzas. Para finalizar, Padre Stefano llamó al escenario primero a todas las esposas que viven en la Comunidad, después a las “siervas por amor”, las chicas que se quedaron como responsables de otras casas, y al final, las mujeres que ya salieron y viven en el mundo: cada una de ellas, con simplicidad y con emoción, pudo decir gracias de corazón a Madre Elvira, que escuchaba a todas con ojos maravillados, abrazándonos a todas.
Agradecemos al Señor por estos dos días de encuentro que nos ayudaron a conocer más nuestra historia y a conocer a las primeras jóvenes que permitieron nuestra llegada a la Comunidad. Cada una de nosotras, por las catequesis y los testimonios pudo reconstruir su propia historia y todo lo que Jesús obró en nuestro “ser mujer”.
¡Agradecemos de todo corazón a Madre Elvira que nos propuso un modelo auténtico de mujer, no solo de palabra sino viviéndolo ella misma!
Agradecemos a María, la Virgen, porque hoy sabemos que mirándola a Ella vemos la dignidad y descubrimos la alegría de “ser mujer”.