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Saint Josephine Bakhita Mission Virginia 10 ottobre 2013



ÚLTIMAS NOTICIAS DEL ÁFRICA

Misión Santa Josefina Bakhita, Virginia, 10 de octubre de 2013

“Permaneces como hijo, hija, para siempre: puedes vivir en cualquier parte del mundo, elegir los caminos más diversos, pero siempre permaneces como hijo de quien te dio a luz, de quien te dio la vida.”

Madre Elvira, del libro “El Abrazo”, pág. 98

Queridísima Madre Elvira, hermanas, hermanos, familias, jóvenes, misioneros y niños de nuestra bella y grande familia, ¡¡BUEN DÍA ESPÍRITU SANTO, BUEN DÍA VIDA MÍA!! Esta semana hemos recibido muchos dones de la Providencia que deseamos compartir. Hace dos semanas participamos con los niños de una fiesta que habían organizado los parroquianos de nuestro querido P. Adrián para agasajarlo. Fue un momento de alegría y de ritmo decididamente liberiano: entre la Misa, agradecimientos y regalos varios, la celebración duró cerca de 4 horas. También nosotros participamos con algunos cantos alegres. El momento que más nos sorprendió y conmovió fue cuando el Obispo agradeció al Padre por haber llevado a su diócesis a la Comunidad Cenacolo y dijo: “El Padre Adrián fue llamado por el Espíritu Santo para otra misión, pero su Espíritu permanecerá vivo entre nosotros gracias a la presencia del Cenacolo.” Qué bueno es el Señor….después de sólo dos años de vida en esta tierra, ya nos da la gracia de recoger muchos frutos de amor y de amistad. Y ahora viene la gran sorpresa: el viernes estábamos todos corriendo, ocupadísimos con los preparativos para la fiesta de nuestra casa, y un poco preocupados porque Rainer y Giorgio tardaban en llegar, ya habían pasado las diez. En eso llega el auto ¿y quién desciende con una sonrisa de alegría? ¡¡PADRE STEFANO!! Todos pensábamos que era una visión pero era bien real… ¡qué regalo la visita del Padre! Este año la Providencia nos regaló a San Francisco como Santo Patrono de la misión: un buen regalo del Espíritu Santo justo este año que el Papa eligió llamarse Francisco. También el hecho que la Iglesia desea seguir aún más el ejemplo de pobreza y humildad del santo de Asís. ¡Como sea, para la fiesta de nuestra casa habíamos preparado la vida de este Santo! Fue un bello desafío porque entre los imprevistos, los niños enfermos, preparar el vestuario y la escenografía, el tiempo era muy escaso. En ese momento en que todos teníamos que hacer sacrificios experimentamos mucha unidad y amistad entre nosotros , ese clima de familia entre los adultos le hizo mucho bien al corazón de nuestros niños. El tío Nick (¡disculpen pero ninguno baila, ni canta, ni recita como los americanos!!) interpretó a San Francisco, nuestros niños mayores hicieron algunos papeles y lo hicieron muy bien. El día de la fiesta vino mucha gente: de la parroquia, vecinos, hermanas de la Madre Teresa, franciscanos y muchos, muchos niños. Junto a P. Adrián y P. Stefano concelebraba el veterano Padre Gari, uno de los primeros misioneros que nos recibieron en esta tierra. Durante la homilía, el Padre Stefano tomo en brazos a Prince, uno de nuestros niños más pequeños y dijo: “Nuestra presencia aquí en África es como este niño, pequeña, apenas dos años de vida, pero estamos muy agradecidos a todos por su amistad y apoyo.” Luego de la Santa Misa, descendimos a nuestra “escuelita”, que es una linda construcción con una sola habitación espaciosa, muy útil para recibir mucha gente, para jugar y hacer actividades con los niños, especialmente en los períodos de lluvia, como éste. Allí hicimos nuestro “drama” –como dicen aquí- sobre San Francisco. Fue un gran éxito porque todos nos habíamos esforzado e hicimos rendir fruto a nuestros dones. Es así: nosotros, los del Cenacolo, individualmente somos pobres, frágiles, pero cuando nos unimos y ponemos nuestros dones en común, nos transformamos en una gran fuerza del bien que puede mover montañas. Después de la representación comimos pizzetas, buñuelos y popcorn compartiendo un momento de  amistad.

La visita de Padre Stefano nos dejó en el corazón tres palabras que les deseamos transmitir: ¡¡oración, trabajo, compartir!! Cómo es el Padre: en sólo cinco días pudo mirarnos con los ojos del corazón e indicarnos estos tres senderos para recorrer con más fuerza para llegar a ser verdaderos misioneros.

¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS PADRE STEFANO!

¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS  MADRE ELVIRA!

¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, A TODOS USTEDES!

Por sus oraciones, por su amistad, por todo.

Los encomendamos a la “Reina de la Paz” para que la paz reine en sus corazones y en sus casas y para que Ella lleve a Jesús todos sus deseos y sus oraciones.

¡Los queremos mucho!

 

La familia liberiana

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