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Fiesta de la Vida en la colina de Saluzzo

Lo que Dios puede hacer de un hombre

Jueves 18 de julio de 2013
SALUZZO – Una verdadera ciudad de la alegría en nuestra colina de San Lorenzo. Durante tres días y medio miles de fieles, llegados de muchos países del mundo, para la tradicional cita anual del 16 de julio, día clave en el que hace 30 años, bajo la bendición de la Virgen del Carmelo, el Señor le dio a Madre Elvira el coraje para confiar totalmente en Él y entregarse al proyecto que le ardía en el corazón: abrirle las puertas  a una vida nueva a los jóvenes desesperados, la posibilidad de  la resurrección de su humanidad.  Los medios para tal empresa eran  muy simples, los que siempre ha usado la pedagogía de los Santos: oración, amistad y trabajo.  Y la fórmula de Elvira funcionó tan bien  que desde medio  mundo, donde  se fueron abriendo  las otras sesenta fraternidades de la obra, se acercan pidiendo abrir nuevas casas.
Digamos la fiesta con números.
En total se entregaron 7500 pases.
La Comunidad hospedó muchísimos sacerdotes y religiosos, entre los que estaba el Obispo Robert Baker, de la diócesis de Birmingham (USA) y el Obispo Antal Mainek, franciscano, diócesis  de Mukachevo (Ucrania).
Si miramos la procedencia geográfica de los fieles de esta obra del Cenacolo, registramos: Croacia, USA, Polonia, Eslovaquia, Francia, Alemania, España, Reino Unido, Holanda, Austria, Bélgica, Eslovenia, Argentina, Brasil, República Checa, Costa Rica, Bosnia-Herzegovina, Eritrea, Suiza, Dinamarca, Líbano, Moldavia, Perú, Rumania, India, Martinica, Malasia, Tailandia, Mauritania, Singapur, Ecuador, Ruanda, Nigeria, Hungría, Albania, Marruecos, México, Bielorrusia.
Este es el cuadro general en  cuyo contexto se movía una multitud de amigos que participaron en las oraciones y los testimonios. Excepcional, como  siempre desde que se celebra esta fiesta, fue la organización,  desde  la Liturgia  hasta los varios servicios.
El arte, hijo predilecto de la fe, tuvo espléndidos momentos con el coro litúrgico, así como en la escenografía del escenario y en la preparación de la bellísima capilla de Adoración Eucarística.  Muchos voluntarios  caminaban por la colina para ordenar  el tránsito de los autos, el estacionamiento, la disponibilidad del puesto de  primeros auxilios, el comedor para miles de personas,  la guardería, los stands de fotografía, venta de objetos sagrados y de  producción agrícola de las fraternidades para las misiones, cabinas de traducción simultánea en varias lenguas.
Son señales de vida seria, de amor a la realidad, de  disciplina espontánea que  mide el sentido de la responsabilidad y la educación que  alcanzaron estos jóvenes. Todo, gracias a Dios y a  la exhaustiva preparación, funcionó bien. Esto también se llama alegría y  comunica regocijo.
La catequesis del Padre Francisco Peyron, las homilías de padre Pino, de la Ciudad de los Jóvenes, de padre Massimo, de  padre Stefano y la  que cerraba la fiesta, del Obispo de Saluzzo, mons. Giuseppe  Güerrini, alimentaron la fe de un pueblo muy atento y participativo. “¡Qué bello es que los hermanos vivan unidos!”, dice el Salmo 132. Ese fue el sentido de esta gran fiesta de los 30 años, donde, en medio del pueblo siempre estaba Madre Elvira, la fundadora, que también en el dolor,  lanza miradas de alegría y de afecto.
“Feliz de Ti por haber creído”, era el lema de la fiesta. La Virgen, presencia determinante para el Cenacolo, tuvo su propia  muestra de devoción con la inauguración y bendición de una gran estatua de la Virgen del Carmelo, que ahora sobresale en la cumbre de la colina.  Siempre con Ella y a través de Ella, desde el principio, Madre Elvira  recibió a los desesperados, para enseñarles que sólo Jesús conoce el corazón del hombre, que a pesar de todo nos cree, y si se  Lo sigue, viviendo en Su Misterio de presencia y de misericordia, resucita nuestra humanidad llevándola por los senderos de  la esperanza y la alegría.

(“Corriere di Saluzzo” – Padre Alberto Girello)

Álbum fotográfico y catequesis en preparación en el sitio:
www.festadellavita.info

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