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Misión “Cenáculo de Guadalupe” Valle de Bravo (Toluca) México.
“Así, Dios ha querido demostrar a los tiempos futuros la inmensa riqueza de su gracia por el amor que nos tiene en Cristo Jesús.” (Ef 2,7)
¡¡Buenos días Espíritu Santo!! ¡¡Buenos días mi vida!!! Queridísimos todos: Deseamos mandarles un saludo grande y caluroso de toda nuestra fraternidad. Desde el más pequeño que aún está por nacer (Araceli de 6 meses) al más grande... tío Ugo. Tenemos muchas cosas para contarles, pero la vida es tan intensa que los días pasan y no nos damos cuenta. Antes que nada GRACIAS, GRACIAS a ti , Elvira. El buen Dios, como siempre provee y así esta semana las tías se han trasladado a la nueva casa “San Juan Diego”, junto con seis niños. Los tíos han trabajado duro para terminar la casa. A la Misa del domingo suele venir gente rica de Ciudad del México, ya que pasan el fin de semana acá, en Valle y también viene la gente de los alrededores. Es hermoso ver a ricos y pobres juntos todos delante de Dios como Sus hijos.
El sábado por la mañana, mientras nos estábamos preparando para recibir a unas visitas, llegaron dos señoras para pedirme que asistiera a un funeral porque no habían encontrado ningún sacerdote. Aquí es difícil que el sacerdote pueda asistir, el fin de semana la ciudad llega a 120.000 habitantes… Pedí permiso a p. Jaime (el párroco) el cual me agradeció porque ninguno de ellos podía asistir. Así, tomé las hostias que teníamos en casa, la Biblia y mi librito para la celebración de la Palabra. Conmigo vinieron dos de los chicos para acompañarme. Lo que no me esperaba era que el difunto tenía sólo 36 años y era padre de tres criaturas. Iban con su esposa en el auto y cuando se detuvieron en un supermercado y ella descendió, tres hombres le dispararon 7 balazos, hiriendo también al niño de 6 años en un brazo. En realidad buscaban al cuñado pero lo han asesinado a él por venganza o por error. Uno de los tres ya está en la cárcel y los otros dos escaparon. En la media hora que duró el viaje pedí al Espíritu Santo que me iluminara sobre lo que debía decir. Elegí como lectura el “Himno a la Caridad” y como Evangelio la Resurrección de Lázaro la parte que dice : “Quien cree en mí ,aunque muera vivirá” Cuando llegamos al cementerio había casi 200 personas esperando a un sacerdote y llegué yo. Comenzamos rezando el Rosario de la Gloria pidiendo el don de la Paz y del Perdón y hemos pedido a la Virgen que “Emilio” pueda ver finalmente a Jesús cara a cara. Luego leímos la Lectura y el Evangelio y traté de explicar lo que es la vida eterna.
Ahora sor Lucía y yo somos solo dos pero Jesús dice que cuando dos están reunidos en su nombre Él está presente. Ser dos llamas de luz, de esperanza, de paz, de alegría dentro de esta Comunidad es lo que deseamos. Espero que entre ustedes, hermanas, puedan experimentar el amor auténtico cuando sientes que una parte de ti no está tranquila si no sabes dónde está la otra. “Somos un solo cuerpo en Cristo…” Recemos, recemos, recemos para que nuestra pequeña (por ahora) Comunidad de consagrados crezca, porque en el mundo hay tanto para hacer y ¡¡Dios necesita nuestras manos para trabajar en su viña!! Recuerden… ¡¡entrará solo el amor!! Con un abrazo grande, grande como el mundo a través del corazón de María nuestra Madre ¡¡ Los queremos mucho!!! sor Lucia y sor Lidia
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