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El 11 de febrero de 2013, Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, festejamos los veinte años de nuestra Comunidad en esa tierra bendita.
Para decir la verdad, más que festejos fueron intensos momentos de oración, en los que pudimos expresar nuestro “gracias” al Señor y a la Virgen María por la Gracia de la Resurrección, conversión y sanación de muchos jóvenes y familias en estas dos décadas.
Un agradecimiento especial debemos y queremos hacer al Santuario de Lourdes y a sus Capellanes, porque nos abrieron la puerta de los lugares santos custodiados por ellos, de manera que pudiéramos vivir con más intensidad esos momentos de alabanza al Señor.
Así pudimos cargar en nuestras espaldas la estatua de la Virgen Inmaculada durante la Procesión de las Antorchas (amadas “flambeaux”) los domingos a la noche, en la Vigilia del  aniversario de las Apariciones y también la noche siguiente, comenzando y terminando la celebración con todos los numerosos peregrinos venidos de muchos países.
En el corazón del domingo, vivimos un momento simple pero emotivo de Adoración Eucarística: a las 15.00 horas todos los peregrinos de lengua italiana estaban invitados en la bella y acogedora Basílica del Rosario para vivir con nosotros una hora santa de gratitud, expresada en los cantos y en las intenciones espontáneas de los chicos y chicas de las tres fraternidades que tenemos en los alrededores de Lourdes.
Al finalizar las antorchas fuimos invitados a animar la Santa Misa de la Vigilia de la Virgen nada menos que dentro de la Gruta de Massabielle, lugar bendecido por las dieciocho Apariciones de la Inmaculada a Santa Bernardita, había una gran multitud de peregrinos también allí y con mucha amistad se unieron a nuestra fiesta “cenacolina”.
Además de estos acontecimientos  especiales, también quisimos vivir momentos más “íntimos” en nuestras fraternidades invitando a la Santa Misa y a compartir simples momentos, a muchos amigos que desde el principio acompañaron nuestra historia” en Lourdes: fue un modo “familiar” para decir nuestro gracias” y para compartir el asombro por las “grandes cosas” que hizo el Señor sirviéndose de nuestra pobreza.
Entregamos nuestras intenciones a la Virgen María, a Ella le damos “gracias” y renovamos  nuestra total confianza, haciendo nuestras las palabras de la oración que hace unos pocos años nos enseñaron en el festejo del Jubileo por los 150 años de las Apariciones:

Con Bernadette te rezamos, o María
Con la simplicidad de los niños.

Pon en nuestro ánimo el espíritu de las Bienaventuranzas
Y entonces podremos, desde ahora, conocer la alegría del Reino
Y cantar contigo:
¡Magnificat!

¡Gloria a ti, o Virgen María
Feliz sierva del Señor,
Madre de Dios, Templo del Espíritu Santo!

¡Amen!

Gracias María, porque con tu ternura y tu amor me permitiste encontrarme con la Comunidad en Lourdes para salvarme también yo. Estuve algunos años en Lourdes cerca de ti físicamente pero lejos con el corazón, pero Tú me mirabas y me guiaste. Hoy tengo la posibilidad de arrodillarme frente a Ti para agradecerte mi resurrección, tu ejemplo de mujer pura, humilde y luminosa. Quiero aprender a ser una mujer así en Tu escuela. Gracias por la posibilidad de vivir en Barthres con mis hermanas.
Estelle

 

Gracias María, por tu generosidad para recibir a la Comunidad en Lourdes. Gracias porque ahora  tenemos tres fraternidades para recibir a muchos jóvenes que desean vivir una vida limpia y en la verdad.

Gracias porque desde que entré en la Comunidad, Lourdes fue el lugar del encuentro profundo conmigo, con mi familia, con tu hijo Jesús, presente en cada persona que encuentro en mi camino.
Alban

 

Me gustó vivir la fiesta de los veinte años sirviendo a los hermanos en la cocina. La presencia de Padre Andrea  me alegró el corazón. La noche del 10 de febrero llevamos la imagen de la Virgen al Santuario y me sentí en paz, disfrutando del momento y del agua que caía del cielo: para mí fue una bendición de María.

Al día siguiente, fiesta de la Inmaculada Concepción, nevaba. Fui con Fabio y Franco a testimoniar al Santuario frente a los peregrinos italianos. Sentí la gracia en mi corazón y una gran paz y sanación al contar mi vida, y haciendo los gestos de las canciones pude abrazar mi pasado.

Gracias María por la Tu fiesta y por estar junto a Ti.
Andrea

 

Gracias María porque me trajiste aquí y me cuidas, me das otra posibilidad de vida. Algo muy bello que viví en estos días fue llevar la estatua de la Virgen el sábado a la noche. Recuerdo que diluviaba pero yo pensé que era una gran bendición y que nos lavaba el alma. Sentí que Tú me protegías del mal, y que en la dificultad de estar bajo la lluvia me dabas Tu protección. Recuerdo muy bien que viví la procesión con mucha fe, sin preocuparme por el agua.

Gracias María, portado lo que haces por mí y por mi familia.
Paolo

 

Te agradezco María, por todo lo que me diste estos días. Viví muy profundamente la Adoración que hicimos en la Basílica del Rosario y sentí calor humano cuando celebramos la Misa en la Gruta.

También el sábado, cuando Te llevamos en la procesión de las antorchas, sentí la conversión de un comportamiento negativo a un “sí” como el que Tú diste hace dos mil años. Esa noche recé intensamente, te agradezco. El lunes fueron los testimonios de Andrea y Fabio, que me abrieron los ojos sobre el sentido de estar en la Comunidad. Te agradezco, fue un gran empuje para perseverar en el camino.
Antonio

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