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El sábado 19 de enero de 2013 hubo un gran encuentro con los jóvenes, hermanas, consagrados, familias y amigos de la Comunidad en el Gimnasio de Caramagna Piamonte, para festejar los 76 años de Madre Elvira. La fiesta c omenzó con los ensayos de la canción del cumpleaños, aprendiendo bien los gestos, para recibir a la Madre cuando ella llegara. Fue una explosión de alegría, gritos y aplausos, para expresar el agradecimiento a Dios por el don de su vida y a Madre Elvira por todo lo que en estos años ha hecho por nosotros, lo que sigue haciendo y transmitiéndonos con su ejemplo de vida, sin necesidad de muchas palabras. Luego de la oración del Rosario, el Padre Stefano celebró la Santa Misa, concelebrada con muchos sacerdotes. Con el cumpleaños de Madre Elvira finaliza para la Comunidad el año de la amistad y comienza también para nosotros el de la fe, lema elegido por el Santo Padre para toda la Iglesia. Como recordó Padre Stefano en la homilía, sin la fe el hombre pierde el sentido de su camino porque es la fe la que ilumina y da sentido a todos los aspectos de la vida: la alegría y el sufrimiento, la salud y la enfermedad. La fe es la verdadera fiesta de la vida. Sin la fe de Madre Elvira, hoy no estaríamos aquí. “Feliz ella que ha creído”, podríamos decir y felices nosotros si descubrimos en nuestro interior este tesoro de vida que es la fe. Luego de un generoso almuerzo preparado por los amigos de la Comunidad, diversos grupos se lucieron con danzas, canciones cantadas en coro y bailes. Cada “escena” era anunciada por una frase de Madre Elvira sobre la fe. Las primeras fueron las Hermanas Misioneras de la Resurrección que hicieron un ballet sobre la canción “Yo creo”, escrita por ellas. Cada uno de los demás grupos representó una frase del Credo. Los niños hicieron un ballet sobre Dios Padre, creador del cielo y de la tierra, y estaban vestidos de flores, el sol, la lluvia y los elementos de la naturaleza. Los jóvenes de Saluzzo hicieron una sketch sobre el Hijo, Jesucristo, que al encarnarse nos enseñó cómo amarnos los unos a los otros. Mostraba a través de simples situaciones de la vida comunitaria cómo tenemos que estar atentos a las necesidades de los otros, haciendo pequeños gestos de amor y amistad: es la forma de poner en concreto nuestra fe. Las chicas hicieron una breve escena y un ballet sobre el Espíritu Santo, explicando cómo puede venir en nuestra ayuda con sus dones en la vida de todos los días dándonos paz, humildad, perseverancia, todo lo que necesitamos. Las parejas realizaron un simpático y divertido baile basado en una vieja canción de Gen, “No estoy solo”, cantada en vivo por los sacerdotes y consagrados de la Comunidad. Los amigos de la Comunidad representaron ‘la comunión de los santos’: todos vestidos de santos, algunos reales y otros inventados, y cada uno pudo saludar a Madre Elvira brevemente –que se acercó al escenario divertida- y expresar su agradecimiento. Para terminar, el baile final con gestos del que participaron todos. En los días sucesivos, la fraternidad de Envíe fue el lugar donde festejaron nuevamente primero los jóvenes y el miércoles las chicas. Entre regalos y sketchs de las fraternidades, todos se esforzaron por conmover y dar alegría al corazón de Madre Elvira con una sana diversión. Como de costumbre se eligieron los nuevos Santos, protectores de las fraternidades para este año. Finalmente, el sábado, día del encuentro de los padres, el coro “Tres valles” de Saluzzo nos ofreció un rico repertorio de canciones populares, desde las alpinas a las religiosas o de cumpleaños. Al finalizar la Misa, también se eligió el Santo patrono para cada grupo de padres. Agradecemos a Dios por el don de estos días intensos en preparativos, pero también llenos de alegría; agradecemos también a los que se esforzaron generosamente en todos los servicios, en la animación y en la hospitalidad y agradecemos a Madre Elvira que con su vida entregada y con su ejemplo nos hizo el regalo más grande: ¡la fe!
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