ItalianoHrvatskiEnglishFrançaisDeutchEspañolPortuguesePo PolskuSlovakia     

 


Nos unimos a la celebración comunitaria del tercer aniversario de la Comunidad Cenacolo como Asociación Internacional de Fieles de Derecho Pontificio con la ya ‘tradicional’ peregrinación a Luján de los jóvenes que están en la Comunidad, algunas familias y amigos.
Se realizó el sábado 20 y ya venía lloviendo desde hacía una semana.
Esperábamos que ese día saliera el sol y secara el barro, son 22 kilómetros, casi todo camino de tierra, pero Dios quiso regalarnos por la mañana el agua bendita.
Partimos bien temprano con la meta de ofrecer a la Virgen de Luján Las mil Avemarías. Todos los jóvenes -y no tanto- quisieron caminar y rezar, a pesar de que había dos vehículos de apoyo para acompañar la peregrinación. Había un clima de alegría, canto, risas y muchas ganas de alabar a Dios.
A mitad de camino, todavía bajo la lluvia, hicimos la parada para comer algo y reponer fuerzas, gracias a la ayuda de amigos de la Comunidad que nos esperaban con sándwiches, bebidas, alfajores y caramelos. Ya se despejó el cielo y salió el sol. Los últimos kilómetros fueron entibiados con un lindo sol, bastante humedad y mosquitos. Las fuerzas se renovaron a la entrada de Luján que fue muy emotiva, corriendo y cantando. Llegamos a la Basílica, impecable y restaurada, donde nos esperaban los amigos para llevarnos de regreso en vehículos a la Comunidad. El P. Carlos y P. Diego guiaron una oración de agradecimiento a la Virgen. Junto a la nuestra había una peregrinación de hermanos bolivianos que ponían el toque de color con sus canciones y danzas típicas.
La Santa Misa fue concelebrada ya de regreso en la fraternidad por P. Diego y P. Carlos, donde estuvieron muy presentes las palabras del Cardenal Comastri aquel 16 de octubre de 2009: “…están todos involucrados en esta maravillosa historia de amor que ha hecho del Cenacolo, una casa de misericordia, donde se lavan los pies unos a otros; una casa donde se vive el mandamiento del amor, donde se celebra la Eucaristía y se encuentra continuamente el amor de Dios; y fue María quien les abrió la puerta del Cenacolo, María les ha susurrado el Evangelio, Ella fue la memoria del Evangelio para cada uno de ustedes. Les deseo que la fecha de hoy no sea un punto de llegada sino un punto de partida, que sea para todos una bendición que como una semilla debe continuar dando fruto y sea para muchos jóvenes la terapia de Dios, la terapia de la misericordia, la terapia de la caridad.”
Un año más como hijos de la Iglesia, en la Comunidad de Madre Elvira donde Dios nos sale al encuentro para cambiar nuestras vidas y hacer nuestras las palabras de nuestra Madre:
La Comunidad Cenacolo es "¡amar, amar, amar...y servir, servir, servir!”

Photo album...

Imprimir esta páginaImprimir esta página