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VEN ESPÍRITU SANTO - PENTECOSTÉS EN LA COLINA DE SALUZZO
La fiesta de Pentecostés es “nuestra” fiesta, ya que Madre Elvira llamó a nuestra Comunidad “Cenacolo” pensando en los apóstoles, que estaban encerrados y con mucho miedo, pero unidos con María en la oración. Cuando entramos en la Comunidad también nosotros nos encontramos en una situación parecida: María reza por nosotros y cuando llega el Espíritu Santo, Él nos saca los miedos y abre nuestros corazones heridos y cerrados al amor. El recital Credo del viernes a la noche fue una preparación adecuada para esta gran fiesta: antes, los animadores del GREST y de la actividad estival diocesana, recibieron del Obispo el mandato para sus tareas; a continuación, con muchos confirmandos y otros amigos y ciudadanos de Saluzzo, revivimos la historia de la salvación. La tarde del sábado fue u n momento de familia: nuestros Hermanos Consagrados y las Hermanas Misioneras de la Resurrección, renovaron su abrazo a los Consejos Evangélicos. Comenzando con la Hora de la Misericordia, los encomendamos a Dios, para que los colme de su Espíritu en su servicio; especialmente a nuestros hermanos Massimo y Slaven, que comenzaron este camino, y más aún para el hermano Peter, que lo expresó en forma permanente. En la Santa Misa de la Vigilia, Madre Elvira le entregó a las novicias la “Regla de Vida”. ¡Agradecemos la vida consagrada que nació en nuestra Comunidad porque es una gran bendición de Dios! La Hermanas Misioneras de la Resurrección nos regalaron una danza sobre una canción al Espíritu Santo, y luego, junto a los Hermanos, le cantaron a Madre Elvira una canción de agradecimiento por el “sí” que le pronunció a Dios hace muchos años, y del que nacimos todos nosot ros, sus “hijos”. El domingo a la mañana tuvimos la gran alegría de recibir a los 139 confirmandos, de las cuatro Parroquias de Saluzzo, con sus familiares, padrino y madrina, sus párrocos y catequistas, para celebrar la Confirmación con nuestro Obispo Monseñor Giuseppe Guerrini. Fue una bella ocasión para profundizar la amistad y la unión con la Iglesia local. En la homilía, nuestro Obispo dijo que el Espíritu Santo obra de muchos modos y que es muy importante experimentar su acción para comprender que la vida cristiana es bella – y que no es ‘algo menos’ sino ‘ más, mucho más’, una ‘multiplicación’. Después de la Santa Misa pasamos un alegre momento cantando y bailando todos juntos. Estos días nos colmaron de gratitud porque encontramos al Espíritu Santo vivo en nosotros y en Su Iglesia: ¡Gracias Espíritu Santo por tu presencia! ¡Acompáñanos para que podamos testimoniar cada vez más tu amor por nosotros y por toda la humanidad!
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