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¡¡Cinco Años en la Argentina!!
Con toda alegría el 8 de diciembre, Día de la Inmaculada Concepción, la Fraternidad Nuestra Señora de Luján, de Argentina festejó sus cinco años de vida.
Dios nos regaló un día hermoso, soleado y fresco en comp aración al calor que veníamos sufriendo en los días anteriores. Desde temprano había mucho movimiento en la casa , los chicos y los amigos corríamos para terminar de organizar los últimos detalles. Cada fiesta nos encuentra más unidos y mejor preparados, vamos aprendiendo y agrandando los preparativos a medida que la casa va creciendo.
A las 11 comenzó la Santa Misa presidida por el Obispo de Zarate Campana, Monseñor Oscar Sarlinga. Le agradecemos muchísimo que se hace presente para celebrar la Misa y acompañar a la Comunidad en una fecha en que tiene muchísimos compromisos con su Diócesis y lo esperan en varias capillas y procesiones. En su homilía, muy profunda, relacionó la pérdida de castidad del mundo moderno con la falta de esperanza en un mundo que sólo vive el aquí y ahora y que no reza. Explicó que la castidad es vivir con Dios también la sexualidad y que se vive en todos los estados: matrimonios, consagrados, los jóvenes solteros. En el momento del Credo un joven de la Comunidad recibió el sacramento del Bautismo en una hermosa ceremonia que lo hizo hijo de Dios para siempre por su propia voluntad. Otros tres jóvenes recibieron el sacramento de la Confirmación, dijo que en la Comunidad los jóvenes conocen la fe y aprenden a vivir la vida cristiana, católica, con este Sacramento reafirmaron su camino de fe por voluntad propia, porque se dieron cuenta que es la mejor manera de vivir.
Luego de la Misa, dio testimonio Fernando, recién llegado a Argentina luego de estar dos años en Irlanda e Italia. Contó sus experiencias en el corazón de la Comunidad y se conmovieron todos los presentes. A esa hora ya estaba tan lleno de gente que apenas cabían en el enorme galpón, sin contar los niños que correteaban por el parque. Había muchos amigos y benefactores de la Comunidad. ¡Y mucha, mucha gente con las remeras multicolores del Cenacolo! Entre los que contamos un micro que vino desde Comodoro Rivadavia.
A la hora del almuerzo no podía faltar el asado criollo, hecho y servido por los amigos. Este año también se instaló un lugar para vender bebidas, helados y café, atendido por las madres de los jóvenes y algunas amigas.
Después de compartir animadamente con tantos amigos, fuimos al Santo Rosario y Adoración, donde cada uno de los sacerdotes presentes reflexionaba sobre una parte de la Oración de San Bernardo “Invoca a María”. Fue muy lindo, toda la reflexión estaba como engarzada por la oración y sin embargo cada reflexión era diferente. Luego pasó el Santísimo Sacramento entre los presentes en medio de un profundo y sanador silencio.
Más tarde, la merienda con muchísimos dulces y luego el esperado baile de los chicos. El primer número fue una fuerte representación dirigida a los jóvenes donde mostraban cómo Dios nos protege de todas las tentaciones del mundo que nos alejan de Él y qué fácil es para un adolescente separarse de Dios y caer en el mal. Siguieron algunos bailes y finalizó con el Baile de las Máscaras donde se mostraba el paso de las tinieblas a la Luz.
Un “gracias” muy grande a la Comunidad que nos regaló a los hermanos Eugenio y Michel, que Dios los bendiga mucho porque cumplen su misión con tanta alegría y amor, con tanta paz, buen humor y serenidad: aprendemos con sus vidas cómo se vive la Comunidad.
¡¡Un año más de camino, otra obra de Dios que crece y se afianza, desde este humilde país le damos gracias a Madre Elvira porque nos trajo un rayo de su admirable Luz!!
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