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Queridísima Madre Elvira, Sor Aurelia, P. Stefano, Hermanos y Hermanas:
Estamos felices de compartir con ustedes estos dos días vividos con los padres de los jóvenes de la Fraternidad de Argentina.
El viernes el tiempo estaba “mojado”, llovió todo el día, estábamos desilusionados porque cuando llueve aquí, la llanura queda inund ada por varios días. Vivimos juntos un ayuno “concreto”, salvo los adolescentes, que en esta casa son numerosos: siete chicos; dos de los cuales son hermanos de 14 y 16 años que entraron la semana pasada y vienen del sur del país, de Comodoro Rivadavia. A pesar de todo, el espíritu estaba en alto y confiado.
El sábado nos encontramos en el Santuario de Luján para la Santa Misa celebrada en la Basílica con todos los padres, hermanos y hermanas de nuestros chicos y los numerosos peregrinos que estaban agradeciendo o pidiendo a la Virgen de Luján . La respuesta de los padres para este retiro fue una grata sorpresa: éramos cerca de cincuenta padres más veinte adolescentes, llegados desde varios lugares de la Argentina, algunos muy lejanos. La Providencia nos permitió encontrar el lugar ideal para organizar el encuentro, una casa de retiros de los hermanos maristas, a un rosario a pie desde el Santuario.
Por fin salió el sol y hacía un frío seco. Luego de la catequesis y de un breve momento de adoración, los padres, un poco ansiosos al principio, se abrieron unos a otros durante la cena para hacerse más amigos entre sí y también para mostrarles a sus hijos que también ellos toman en serio el camino que la Comunidad propone. Después de la cena se organizaron los turnos de la Adoración durante toda la noche, y nuestros sacerdotes, P. Carlos y P. Diego, estuvieron disponibles para las confesiones.
A la mañana estábamos un poco cansados pero más contentos. Como en la Comunidad, comenzamos el día con la oración del Santo Rosario delante del Santísimo seguido del desayuno. Luego los padres se reunieron en pequeños grupos para compartir. Muchos corazones se abrieron profundamente un os a otros y pudimos contemplar una vez más la obra del Espíritu Santo que busca reconciliar y consolar nuestras vidas.
Finalmente llegó el momento esperado por los padres: partir a la Comunidad donde los jóvenes los esperaban en la capilla, listos para celebrar la Santa Misa. Festejamos el ingreso a la comunidad cristiana (Bautismo) de uno de nuestros adolescentes y la Primera Comunión de otro de los chicos.
Al finalizar la Misa nos esperaban los riquísimos “choripan” para satisfacer a los paladares más exigentes. Los padres pudieron encontrar a sus hijos en un clima sereno y pacificado por la oración. Terminamos la jornada agradeciendo todos a Dios en una última Adoración Eucarística, escuchando el testimonio de algunos chicos y cantando con mucha alegría nuestro renacimiento a una vida nueva.
Damos gracias a Dios, a la Virgen y a la Divina Providencia, que como siempre no faltó a la cita, gracias a los sacerdotes por su amistad fiel y su disponibilidad, gracias a todos los amigos de esta Fraternidad, generosos y disponibles que ayudaron en la organización de estos dos días de retiro y especialmente a ustedes que nos han sostenido con su oración.
¡Un fuerte abrazo, hasta pronto!
Hnos de la Fraternidad “Ntra Sra de Luján”
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