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FIESTA DE LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR - 25 DE MARZO DE 2010
Queridos amigos:
Deseamos compartir con ustedes la alegría que vivimos hoy, jueves 25 de marzo: todas las casas femeninas de Italia se reunieron en Envie con Madre Elvira para un día de fiesta con nuestras Hermanas, que en estos días todas regresaron de las Misiones y de las casas del exterior donde estaban sirviendo, y se encontraron en Pagno.
El motivo de este día de fiesta, justo el día en que la Iglesia festejó el gran “SÍ” de María, fue el reconocimiento por parte de la Iglesia del fruto nacido del carisma de la Comunidad Cenacolo ¡que son nuestras Hermanas!
Al pasar los años, de la gran familia del Cenacolo nació también esta “familia” de jóvenes mujeres que siguiendo el ejemplo de Madre Elvira, sintieron en el corazón el deseo de casarse con Jesús y seguirlo para siempre, para amar a todos a los que la Comunidad sirve. ¡También ellas, como María, como Madre Elvira, respondieron “SÍ”! En el gran regalo que la Iglesia nos hizo con el Reconocimiento de la Comunidad Cenacolo como Asociación Internacional de Fieles, recibido en octubre, la Iglesia, nuestra Madre y Maestra, también nos indicó cuál era el camino a seguir por las Hermanas dentro de esta familia grande: un camino de fe, de alegría, de servicio, de oración como todos pero también particular y especifico para las jóvenes llamadas dentro de la Comunidad a la nosotros,
vida consagrada. En el árbol de vida de la Comunidad Cenacolo floreció el retoño de la Vida Consagrada femenina, y la Iglesia hoy reconoció ese “retoño”.
Agradecemos de corazón a nuestro Obispo de Saluzzo Mons. Giuseppe Guerrini por la aceptación y la apertura de corazón demostrada hoy con la aprobación Diocesana de esta realidad. El Obispo celebró la Santa Misa con nosotros en Envie, y luego de la homilía leyó el Decreto de institución poniéndolo después en las manos asombradas de Madre Elvira.
Así nacen las Hermanas Misioneras de la Resurrección: es el nombre que Madre Elvira eligió para ellas, para esta nueva “hija” nacida del seno de la Comunidad Cenacolo.
Esa vida religiosa nacida del corazón de Dios y después “concebida” por la Comunidad en 1999, cuando se abrió la Casa de Formación para la Vida Consagrada femenina, hoy es “bautizada” por la Iglesia: ¡tiene un rostro, un nombre y una bendición especial y segura de Dios Padre!
Recen con nosotros y especialmente por nuestras Hermanas para que una cascada de Espíritu Santo y de luz de Dios descienda sobre el camino de éstas, sus hijas y esposas amadas.
Pidámosle a María que nuestras Hermanas Misioneras de la Resurrección sean mujeres enamoradas de Dios y de la vida, Siervas valientes de Cristo para muchos hermanos y hermanas, Hermanas alegres que lleven la esperanza.
¡Que la Virgen nos impulse cada vez más a decir “SÍ”, como Ella, a todo lo que Dios nos pide!

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