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Lunes 16

PRIMERA MISA DE P. MICHEL - Homilía
Lunes 16 de julio de 2012

Estoy muy feliz de poder concelebrar esta primera Misa  con Padre Eugenio junto a ustedes, y justo hoy, en el día de la Santísima Virgen del Carmen. Es bello porque así podemos encomendarnos y encomendar nuestro sacerdocio a su protección. Es lindo porque también en el día de hoy cumple años nuestra Comunidad. Hace veintinueve años, Madre Elvira subía la colina hacia esta casa, la casa Madre, que hoy es bellísima pero que en ese momento era una ruina, abandonada. Entonces hoy es un gran cumpleaños, el  de la Comunidad, el cumpleaños del diaconado del Padre Stefano, que hace doce años fue ordenado un dieciséis de julio en la Fiesta de la Vida.  Entonces hay un día de fiesta para todos nosotros en la simplicidad de este día.  Todo terminó, pero todo continúa y le agradecemos mucho a María porque Ella lo pensó y lo programó.  Cuando fuimos a ver al Obispo hace unos meses para pedirle el don del sacerdocio para la Fiesta de la Vida, no habíamos  mirado el calendario, no habíamos visto que nuestra Primera Misa sería hoy, justo el día de María, entonces, gracias, gracias, gracias, a María, porque una vez más se anticipó con su providencia.
También es bello porque el Evangelio nos habla de tres mujeres, María,  María de Cleofás y María de Magdala. Me hizo pensar mucho  también por lo que escuchamos en el Evangelio de ayer: cuando Jesús manda a los discípulos siempre van de a dos, ¡en cambio las mujeres siempre van de a tres!  Pensaba que también es así en nuestro camino. Primeramente tenemos que agradecer a María, que estaba bajo la Cruz, junto a Jesús, y María nos dio otras dos mujeres en nuestro camino, y la primera eres tú, Madre Elvira.  Yo no lo sabía pero me di cuenta mirando el calendario de los santos: hoy también es Santa Elvira ¡buen  onomástico!  Una santa alemana  grande que está en el cielo,  monja que vivió en la Edad Media, y digo que  es grande porque de ella se sabe muy poco, no hay casi nada en los libros. Como María, no se sabe mucho de ella pero es grande en el cielo justamente por su humildad. ¡Entonces, gracias!  La otra mujer a la que quiero agradecer eres tú , mamá ¡gracias por haberme dado la vida!  Gracias por todos los años que mi mamá, fielmente vino siempre para Pentecostés y a la Fiesta de julio, muchas veces, para vernos, y luego se quedaba y se queda  también el día siguiente y no pude escapar: siempre escucha el mismo Evangelio.  Hoy gracias a María, Beata Virgen del Carmen, se salvó porque el Evangelio de hoy en la liturgia dice: “El que ama más a su padre o a su madre no es digno del Reino, el que ama más a su hijo o a su hija, no es digno del Reino.” Todos los años  tiene que escuchar este Evangelio antes de regresar a casa.
Hoy en la liturgia  de la Virgen se proponían dos textos; el que no leímos dice que los parientes de Jesús lo esperan y los discípulos van y le dicen a Jesús: “Jesús, Jesús, afuera están tus hermanos, tu madre, tus hermanas que te esperan.” Y Jesús responde: “¿Quiénes son mi madre , mis hermanos, mis hermanas? Son los que hacen la voluntad de Dios.”
Hoy la ternura de María nos permitió elegir este Evangelio donde Jesús le dice a su hijo: “Aquí tienes a tu Madre” y a su madre :”Aquí tienes a tu hijo.”
Quisiera decir también: “Mamá, aquí tienes a tus hijos, están todos aquí”  y son ustedes.
Entonces, gracias.

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