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Noticias de África

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"DENLES DE COMER USTEDES MISMOS" (Mt 14,16)

 

Misión S. J. Bakita, 27 de noviembre 2013


Queridísima Madre Elvira, Padre Stefano y todas las hermanas,
Con mucha alegría les traemos algunas noticias del “frente liberiano”.
Desde hace dos sábados que tenemos el gran don de poder alimentar a 200 pequeñas vidas, en el centro de refugiados VOA (Voice of America), una ex estación de radio americana, que desde hace más de diez años es una ciudad de barracas para sobrevivientes de la guerra de Sierra Leona.
Hay muchísimos niños que vagan por las calles de esta “villa” y siempre corren a nuestro encuentro con alegría compitiendo para llegar primero a darnos la mano.
Algunos son huérfanos criados por otras familias, otros discapacitados, entre los que conocimos un chico forzado a estar sentado todo el día sobre  la tela de una bolsa de arroz ya que tiene una malformación en las piernas que le impide caminar y que no fue curada de nacimiento, se respira el sufrimiento, pero también muchas ganas de luchar, de ir adelante, de recomenzar siempre.
Está el que consiguió un espacio para la huerta y lo que cultiva lo vende en el mercado (siempre dentro del VOA) y quien con las hojas de palma produce “maravillosos” objetos, en fin cada uno trata de sobrevivir haciendo lo que puede.
Los  jueves hay catequesis y los niños se encuentran en una pequeña iglesia para vivir un momento de oración y de escucha de la Palabra de Dios, animado por el P. Paul y varios catequistas.
Los sábados se vuelven a reunir todos, quizá algunos más, para comer un buen plato liberiano cocinado en nuestra casa con la ayuda de algunas mujeres liberianas que viven cerca. Si vieran esas ollas humeantes y la fuerza que tienen estas mujeres para revolver el arroz, levantar las ollas, que deben pesar unos 100 kilos, ¡es un don poder vivir y compartir estos momentos con ellas!
A la tarde temprano se carga todo en el auto y van dos Hermanas para llegar justo a las 15, la Hora de la Misericordia, hora en la que también nosotros nos hacemos instrumento del amor de Dios.
Antes de comenzar a servir compartimos un momento de testimonios, cantos y baile y luego… comienza una larga fila. Algunos con plato, otros con pequeñas palanganas, alguna cacerolita, otros con un envase de manteca pero todos contentos de recibir una buena comida parece que los niños se multiplican.
Sentimos una gran alegría y agradecemos a la Providencia que abrió esta puerta para amar y servir a los más pobres.
Hoy recibimos tres niños nuevos, Facia y Siata, dos hermanitas de 4 y 6 años y Thomas de 6 años.
Cuando recibieron la noticia, todos los niños y niñas de la misión estaban felices y emocionados. Las niñas ayudaron a preparar las camas e hicieron que todo estuviera listo para una bella bienvenida cuando llegaron, todos corrimos a saludarlos. La pequeña Sophe en seguida se hizo cargo de Siata haciéndole de ángel custodio, la llevó a ver las habitaciones, haciéndole conocer la casa y en especial su cama, su toalla, el baño, y luego, sin que la tía le dijera nada, le regaló su pijama y le hubiera dado todas sus cositas.
Lucy, de 4 años, es el ángel custodio de Facia, y ella también dio lo mejor de sí para  integrar a la recién llegada en la vida de la casa.
A la noche todas las niñas fueron a la cocina para el servicio de los platos, la más grandecita, Princess, lavando, Lucy enjuagando y Siata secando mientras Sophe con las tías limpiaban el comedor en fin, recién llegadas ya sienten que es su casa.
En cambio Thomas fue con los varones, todos muy felices de tener un nuevo compañero de aventuras, para él fue un día de conocer el lugar junto al tío Ricardo que  hizo la “visita guiada” de la casa.
Estamos en un tiempo de gracia, por la presencia de  nuestro amado Padre Adrián esperamos que se quede mucho tiempo más, ¡todos los días tenemos la Santa Misa!
Además estamos cerca del gran día de la Peregrinación que tendrá como meta nuestro santuario de la Reina de la Paz, donde se reunirán muchísimos peregrinos de toda Liberia para rezar y agradecer a la Virgen el don de la Paz.
Desde este sábado, un buen grupo de jóvenes de varias parroquias están cortando el pasto y limpiando toda la zona. Nuestros “jóvenes” vecinos por su lado, están haciendo  un techo para las gradas del santuario, cortan y cargan en su cabeza palos de bambú de 5 metros,¡y son muy pesados! Además, tenemos el regalo de estar con la mamá de Nick, enfrascada con la cocina liberiana.
Agradecemos a Dios por todo lo que podemos vivir y aprender aquí en tierra africana y agradecemos a cada una de ustedes por la fuerza que nos dan con la oración.
Que María siga guiando nuestras vidas.
Las queremos mucho, sus hermanas liberianas.

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